Propiedad distribuida.
Diseñar la organización para que las personas sean dueñas de los resultados, no solo de las actividades.
Los principios de diseño
Cada principio nombra un cambio — de un patrón que mantiene a la organización dependiente de la intervención gerencial, a una propiedad de diseño que hace la autonomía sistémica.
Diseñar la organización para que las personas sean dueñas de los resultados, no solo de las actividades.
Reemplazar los modelos fragmentados por una propiedad explícita de decisiones, resultados y compromisos.
Crear mecanismos continuos que permitan que la información, el aprendizaje y las decisiones fluyan donde se necesiten.
Definir las condiciones que permiten a los equipos avanzar con autonomía preservando calidad, fiabilidad y coherencia.
Permitir que las personas de todos los niveles aporten su inteligencia y tomen decisiones conectadas a una dirección común.
Organizarse en torno a la creación de valor para el cliente y el negocio, en lugar de las funciones internas.
Medir el éxito por el impacto generado, no por la cantidad de trabajo entregada.
La autonomía no se entrena. Se diseña.